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martes, 21 de abril de 2009

Hoy, ayer, mañana

Hoy duele. Duele y agobia la falta de entendimiento.

Duele el recuerdo de ayer. Desespera encontrar, donde uno esperaba un menú elaborado y feliz de cariño y entendimiento, un refrito rápido y descuidado de reproches, prisas e impaciencia. Machaca el ánimo que te reciba la molestia , que la puerta que conduce al hogar tras el duro día se tiña de rencor y mal carácter compartido.

Pero lo que más daño hace es mañana. Desanima la sensación de bomba a punto de estallar, el miedo a la impaciencia, al desconcierto, al abandono.

Bastaría una mirada sencilla, de entendimiento sin palabras, una de esas miradas de complicidad que tantas veces disfrutamos. Un beso y un abrazo, los que tantas veces bajo estas líneas he pedido, he agradecido y he adorado.

Pido sólo eso. Pido todo eso.

martes, 25 de noviembre de 2008

La Misma Piedra

He vuelto a tropezar en ese maldito bache que pensaba que había borrado de mi camino. Y el golpe ha sido doloroso y humillante. Han dolido los celos y los reproches como pequeños granos de arena que se clavan en la fina capa de carne de la rodilla a través de una herida aun sin cicatrizar y desgarran la piel casi hasta el hueso.

Pero sobretodo duele, humilla la sorpresa, el desconcierto. La decepción de la recaída, la repentina conciencia del error de haber creído que el bache estaba arreglado, que nunca reaparecería. Esa certeza que te golpea como un martillo contra el pecho, que te para el corazón de repente.

Necesito arreglarlo para seguir adelante.

lunes, 25 de agosto de 2008

Adictos al dolor

M.C.Escher - Eye"Qué tendrá la vida que hace que los momentos dolorosos se sientan a veces como los más intensos. Las rupturas, las pérdidas, el dolor, la muerte se viven con más intensidad que la felicidad cotidiana, que la comodidad, que la propia vida.

Y lo peor es que hay gente que depende de esas situaciones, que siente un irrefrenable sindrome de abstinencia hacia el sufrimiento. Adictos al dolor, a la crisis continua. Masoquistas de la vida.

Uno no aprecia lo que tiene hasta que lo pierde, dicen. Qué pena. Qué triste descubrir que sus besos eran los que te hacían feliz cuando ves sus caricias en otro cuerpo.

Qué frustrante descubrir que la familiaridad que has perdido era más intensa que la novedad por la que la cambiaste.

Qué desperdicio pensar que sólo te darás cuenta de que merecía la pena luchar por algo cuando veas que es demasiado tarde para luchar por ello.

Qué patética imagen la del que maquilla lo nuevo para que sea igual que lo que perdió para conseguirlo.

Mi consejo para el que lo quiera: Lucha hoy por lo que tienes, disfruta cada día como si fuera el primero (o el último) y aprende a apreciar lo que tienes hoy para no tener que añorarlo mañana."

Ian D. McOwny

miércoles, 20 de agosto de 2008

jueves, 3 de julio de 2008

Cómo y Por Qué

¿Cómo puedo pensar con tu corazón y sentir con tu cabeza?
¿Cómo puedes ponerte tan lejos estando pegados?
¿Cómo conseguiré darte lo que quieres cuando necesito lo contrario?
¿Cómo puedes acariciarme la nuca con una sonrisa, con una mirada?
¿Cómo puedo estar tan asustado de no poder protegerte?
¿Cómo puedes darme la espalda mirándome a la cara?
¿Cómo es que el mundo empieza y acaba en tus abrazos?
¿Cómo me rompes en dos con solo apartar la mirada?
¿Cómo puede un beso tuyo sacarme del caos?
¿Cómo me sigues queriendo?


¿Por qué lloro ahora?