Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta perdón. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de agosto de 2008

Manido

Dicen que hay palabras de las que no se debe abusar, que pierden su sentido si se usan demasiado. Que cierta frase, cierto gesto está manido, muy trillado. Que quien lo dice o lo hace demasiado no es original, no es sincero, que se deja arrastrar por los tópicos. Entonces un Lo siento un Gracias o un Te quiero no significan nada.

Pues bien, yo creo que las palabras sólo pierden su sentido si no reflejan un sentimiento verdadero, si no se dicen de corazón, viviéndolas. Pero que cuando dices esas palabras y cada día descubres en ellas un sentimiento, una fuerza, una admiración, un arrepentimiento, un proposito de enmienda renovados, entonces la palabra que realmente pierde el sentido es manido.

lunes, 9 de junio de 2008

Tras la tormenta

Faro de la Cerda en SantanderHoy es día de resaca. Los últimos días he sufrido la tormenta más fuerte que mi corazón y mis entrañas hayan soportado. Pero hoy me siento como un viejo marinero vislumbrando el faro tras la tormenta. He llegado a buen puerto y puedo contarlo. Pensaba que estaba solo, pero junto a mi alguien más luchaba por atracar. Puede que aun siga luchando.

Queda trabajo por hacer. Ahora hay que cerrar las grietas que han dejado las olas del rencor y la desconfianza, y aprovechar para reparar aquellas viejas y pequeñas que han ido creciendo en el casco por dejadez. Es el momento, el esfuerzo vale la pena. Quiero hacerlo, quiero que lo hagamos juntos.

Aun hay ratos en que me puede la desconfianza. Esa resaca que tira de mi hacia dentro. Pero ahora hay donde agarrarse, quiza antes también lo hubo. A sus abrazos, más sinceros que nunca. A nuestras lágrimas resbalando por la mejilla del otro, que firmaron un pacto. A sus palabras. A sus ojos sinceros.

Gracias