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lunes, 17 de diciembre de 2012

5 años

5 años de felicidad y tristeza compartidas, de placer recibido y entregado, de dolor consolado y aliviado. 

5 años dándole sentido a mil palabras: familia, hogar, compartir, amar, confianza.

5 años de matices, de amigos, de historia, de heridas curadas, de hacernos más fuertes, de sufrirnos y cuidarnos, de futuro por venir.

Nada puede pagar tanto amor, nada compensa la dedicación. No hay materia ni forma que refleje el sentimiento, esta parte de mi que eres ahora, esta parte de ti que ya nunca dejará de ser mía. 

No hay sustancia ni obsequio que compense las lágrimas, las risas, la pasión, el desconsuelo, los millones de segundos con millones de emociones, sintiendo el todo que somos.

Las palabras no sirven, gracias, felicidades; son escasas, incompletas para definir todo lo que somos y queremos ser, lo que hemos vivido y creado, lo que nos queda por ver el uno junto al otro.

Sólo tú y yo lo sentimos desde la piel al estomago, sólo nosotros lo vivimos desde la cabeza al corazón. Ya nada puede borrarlo, ya es parte de la historia de nuestras vidas que ya no serán nunca nada sin ese inmenso trozo de universo que hemos creado a nuestro alrededor. Y seguirá creciendo.

Te quiero, renacuaja

miércoles, 26 de enero de 2011

Saudade

Hoy me levanté temprano como un día entre semana,
me dispuse a ir a la rutina que cada día me mata.
Entre suciedad y porquería de la marcha de anoche,
camino sin parar repasando los asuntos que me importen.

Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
y que juntos iremos a donde nos guste estar.

Los instantes se me convierten en interminables días,
sólo el brillo de los rayos del sol en la ventana me animan.
En un intento de evadirme del calvario al que asisto
esbozo flores que se proyectan hasta más del infinito.

Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
y que juntos iremos a donde nos guste estar.
Aguardo el momento en que vea tus ojos brillar como gemas
y que entonces no importe todo lo que nos rodea.

Pero sé que cuando vuelva estarás, que sin ti nada es igual
y que juntos iremos a donde nos guste estar.
Aguardo el momento en que vea tus ojos brillar como gemas
y que entonces no importe todo lo que nos rodea.

Lori Meyers

miércoles, 14 de enero de 2009

Hogar, familia

Llego a casa del trabajo. De camino paso por el mercado, con una sola idea en la mente. Corto, pelo, frio y emplato el menú de besos y abrazos que te reciba.

Suena el timbre. El camino a la puerta es un momento perfecto. Me acerco sabiendo que detrás estás tú, todavía algo aterida por el frio de la ciudad. Abro con la certeza de que me espera tu sonrisa pronunciando un saludo y un beso y un abrazo.

En ese momento recorren mi mente las bromas, las peleas por el mando, mi cabeza en tu regazo, tu espalda contra mi pecho bajo de una manta dormitando la programación vespertina.

Y entonces dos palabras vienen a mi mente: Hogar, familia.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Vieja

Vieja. Con el peso inevitable de los años. Llena de recuerdos, de viejos lugares. De sucias paredes que muestran la mugre del tiempo, el paso de los años. Que esconden la majestuosidad de las paredes verdes y blancas, la redondez de las cúpulas turquesa, la belleza de los retablos dorados y luminosos encerrados tras gigantes y vetustas puertas de madera cubiertas por la pátina del tiempo.

Llena. Repleta de blanca piedra que esculpe a grandes heroes que vencieron gigantes, a reyes y musas, a emperadores y amadas. Rebosante de pintura y óleo, de pan de oro, de madera y lienzo que transportan la mente hasta las páginas de ese antiguo y aburrido libro.


Y ese puente. Lo esperabas bello pero es viejo. Viejo y desastrado. Amarillo y familiar, como si ya hubieras estado allí, lleno de recuerdos propios y ajenos. Que te aboca a contemplarlo hasta comprender que su imagen es inborrable. Tan viejo y tan distinto que al final se convierte en bello.