Mostrando entradas con la etiqueta inoportuno. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inoportuno. Mostrar todas las entradas

viernes, 29 de agosto de 2008

Reconstruyendo Momentos

Sigo siendo el débil que grita fuerte. Sigue buscando el refugio del silencio cuando atisba la voz en grito que escapa de mis labios sin que yo pueda sujetarla.

Sigo aquí, con mis palabras que suenan a veces a amenaza, a desafío. A crueldad o a exceso. Aún percibo el sarcasmo como una punzada dolorosa en el costado. Sigue rompiéndose el momento. Aún a veces aparece ese incómodo silencio que se podría cortar con cuchillo.

Pero vamos aprendiendo. Ahora hay marcha atrás. Ahora la ironía deja paso a la comprensión. La disculpa ya no es síntoma de flaqueza, es un gesto de tregua. Ahora sabemos abandonar la lucha a tiempo. Todavía duele, pero ahora la calma reconstruye los momentos.

Eso y, como siempre, sus abrazos.

viernes, 30 de mayo de 2008

Rompiendo Momentos

Tengo razón. Algunas veces no, pero esta vez sí. Yo lo sé y ella también lo sabe. Pero cuando las palabras salen de mi boca, de repente suenan a amenaza, a desafío. Suenan crueles o excesivas.

Y eso que yo soy el sensible, ñoño, dice. Es ella a la que le cuesta expresar lo bueno, la que se esconde continuamente en la ironía y en la rudeza para sobrevivir. Pero entonces no. En ese momento ella se transforma en un pequeño ser vulnerable, afligido y apesadumbrado. Y a mi se me cae literalmente el alma a los pies. Y ocurre. Se rompe el momento. Todo se bloquea. Aparece un incómodo silencio que se podría cortar con cuchillo.

Y entonces cualquier intento de volver a lo bueno es peor. La disculpa muestra mi flaqueza y me quita la razón. La insistencia es un puro agobio. La pasividad se transforma en una angustía que me desgarra el alma.

Y duele.

Y solo el sueño lo mitiga.


Eso y sus abrazos.