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lunes, 17 de diciembre de 2012

5 años

5 años de felicidad y tristeza compartidas, de placer recibido y entregado, de dolor consolado y aliviado. 

5 años dándole sentido a mil palabras: familia, hogar, compartir, amar, confianza.

5 años de matices, de amigos, de historia, de heridas curadas, de hacernos más fuertes, de sufrirnos y cuidarnos, de futuro por venir.

Nada puede pagar tanto amor, nada compensa la dedicación. No hay materia ni forma que refleje el sentimiento, esta parte de mi que eres ahora, esta parte de ti que ya nunca dejará de ser mía. 

No hay sustancia ni obsequio que compense las lágrimas, las risas, la pasión, el desconsuelo, los millones de segundos con millones de emociones, sintiendo el todo que somos.

Las palabras no sirven, gracias, felicidades; son escasas, incompletas para definir todo lo que somos y queremos ser, lo que hemos vivido y creado, lo que nos queda por ver el uno junto al otro.

Sólo tú y yo lo sentimos desde la piel al estomago, sólo nosotros lo vivimos desde la cabeza al corazón. Ya nada puede borrarlo, ya es parte de la historia de nuestras vidas que ya no serán nunca nada sin ese inmenso trozo de universo que hemos creado a nuestro alrededor. Y seguirá creciendo.

Te quiero, renacuaja

jueves, 3 de noviembre de 2011

Día de Limpieza

Toca limpieza.

Es momento de quitar el polvo de los rincones del corazón; de sacar brillo a los buenos momentos; de barrer fuera los malos ratos y los reproches; de desempolvar los recuerdos y convertirlos en ilusión y sueños; de abrir las ventanas de esta casa de carne y hueso, de miedos y deseos, para respirar esa bocanada de aire fresco, tomar aliento y volver a decir:

Sigo aquí, donde siempre. Te quiero, más que nunca.

lunes, 11 de julio de 2011

No eres parte de mi

Podría decir que te siento parte de mi, que me completas, que sin ti me pierdo; pero no es así.

La verdad es que yo soy parte de ti. Soy un pedazo de algo que sólo tiene sentido desde que forma parte de tu todo. Que funciona como una pieza diminuta en el imperfecto, pequeño y precioso engranaje de tu vida, que ya es un todo de mi parte.

Soy un pedazo de arcilla que moldean tus pequeñas manos con la picardía de una niña y la certeza de una mujer experta, que adquiere forma, y valor, y orden, y sentido por el contacto contigo.

No me pierdo sin ti; es que no funciono, no existo sin ser parte de tu vida.

Te diría que no me faltes nunca, pero no es lo que quiero; lo que quiero es no dejar de ser parte de ti.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Recuerdos

Aún recuerdo esa tarde en el Café del Real, con mi mano sobre tu rodilla como quien se aferra por primera vez a lo que sabe que será lo más importante de su vida.

Y aquella vez, caminando bajo el cielo gris pálido de Naugarder Strasse, ateridos de frío, en busca de aquel pequeño apartamento, mientras pensaba en el camino recorrido y en el incontrolable deseo de seguir andándolo junto a ti.

Sigo sintiendo, como si fuera ayer, la fuerza del mar y las olas golpeando, acelerando mi corazón y mis sentidos en ese acantilado de Ubiarco que compartiste conmigo.

No olvido la lluvia chorreando por toda mi ropa mientras te contemplaba, también empapada, en la vorágine de una lluviosa noche de verano en Upper Berkeley Street, sintiendo casi por telepatía tu ilusión, esa hambre de nuevas experiencias que te movía a toda velocidad a través de la calle.

A veces te sueño otra vez en aquella silla de mimbre, junto a esa cabaña en la playa de Punta Umbría, disfrutando de la vida que sabía que quería compartir contigo.

Parece que fue ayer cuando caminábamos de la mano, exhaustos tras un día de calles estrechas y oscuros y preciosos canales por la calle Frezzaria camino del arco de la Biennale, y yo fantaseaba con volver algún día y sentarme junto a ti en esa pequeña cafetería de la esquina a recordar ese momento.

Si cierro los ojos, todavía puedo verte tumbada junto a mí en una playa de agua cristalina en la bahía de Porto Conte, pensando en que la vida debería ser siempre así.

Y de recuerdo en recuerdo, de momento en momento, ya hace 2 años que la vida me sonríe, que mi mundo ya no es sólo mío, que nada importa hasta que te lo cuento.

Una y otra vez, Gracias. Una y mil veces más, te quiero.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Vuelta

Por fin es viernes.

Dejo el coche aparcado junto a esa dichosa línea azul. Salgo y camino cansado bajo los perpetuos andamios oxidados que cubren las paredes de la acera de los impares de la calle Palencia. Con esa polvorienta y ajada tela marrón y verde, como un manto de hojas caídas empujadas por el viento en la vertical de un decrépito edificio de 7 plantas.

Acelero el paso bajo los postes metálicos que apuntalan la estructura, mientras siento el suave cosquilleo del viento frio de septiembre en la nuca. A través de los edificios del otro lado de la calle, se divisa un cielo de un gris mortecino, apenas cálido, más bien templado y melancólico.

Mientras doblo la esquina, siento el calor asfixiante de los ventiladores de la ensordecedora máquina de aire acondicionado de la tienda de la esquina. Vuelven a mi mente las imágenes del último septiembre: casa y sofá, café y abrazos, besos y tardes al calor de una vieja manta compartida.

Me encanta el otoño junto a ella.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Foco de Calor

Antes el frío me rodeaba. Las mañanas eran una bocanada gélida de vaho somnoliento saliendo de mi garganta. Las pequeñas moléculas de agua fria formaban una densa nube de soledad junto a mi boca, lo suficientemente pequeña como para pasar desapercibida a los demás, pero pesada y profunda ante mis ojos. El lento latir de mi respiración se convertía en pequeñas punzadas de melancolía en mi corazón que tiritaba helado de nostalgia.

Ahora las cosas han cambiado, ya no hay vaho. Mis mañanas se entibian sólo con girarme. Ese vapor de agua glacial se caliente y se sublima en segundos. A la vuelta, a pocos centímetros, hay un nuevo foco de calor, otro aliento, cómodo y cálido, respira y habla hacia mi. Me dice con ternura: Buenos días, ¿que tal has dormido?

El otoño se convierte en un verano de mañanas a su lado.


jueves, 28 de agosto de 2008

¿Por Qué No?


Gustav Klim - El Beso


Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales
mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo

decir algo que realmente no sobre
él probó sólo faltaba que me quede a dormir
y ella probó porqué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno porqué no te quedás
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


Mario Benedetti

lunes, 25 de agosto de 2008

I see all your light and I love your dark

I can be a nightmare of the grandest kind
I can withhold like it's going out of style
I have the bravest heart that you've ever seen
And you've never met anyone who's
as positive as I am sometimes

You see everything, you see every part
You see all my light and you love my dark
You dig everything of which I'm ashamed
There's not anything to which you can't relate
And you're still here

I blame everyone else, not my own partaking
My passive-aggressiveness can be devastating
I'm the most gorgeous woman that you've ever known
And you've never met anyone who's
as everything as I am sometimes

You see everything, you see every part
You see all my light and you love my dark
You dig everything of which I'm ashamed
There's not anything to which you can't relate
And you're still here

What I resist, persists, and speaks louder than I know
What I resist, you love, no matter how low or high I go

You see everything, you see every part
You see all my light and you love my dark
You dig everything of which I'm ashamed
There's not anything to which you can't relate
And you're still here

And you're still here
And you're still here...

Everything - Alanis Morissette

viernes, 22 de agosto de 2008

La fuente de La Vida

Lucas Cranach el Viejo - La fuente de la juventudCuenta la leyenda que cruzando la tierra de la oscuridad, en un territorio de gran riqueza y prosperidad muy al norte, se encuentra una gran fuente de aguas cristalinas. Y que el que beba de esa fuente y se bañe en sus aguas ya no envejecerá y será joven eternamente.

Así que fui al norte. Y encontré la fuente. Y bebí de ella y me bañe en sus aguas. Y desde entonces, ni una cana, ni una arruga. sigue igual:

Lo que siento no envejece ni un segundo.

martes, 19 de agosto de 2008

En 35 mm

A veces siento un torbellino, un mundo, un universo completo en el pecho y no se que hacer. Cierro los ojos y mi mente se convierte en una pequeña sala de cine de los años 50, de esas de sesión continua que mi padre recuerda con una mezcla de inocencia y melancolía. Y veo pasar por delante a 24 imágenes por segundo tus abrazos y tus besos, tu sonrisa y esa mirada triste y vulnerable que esconde las mejores y las peores intenciones.

Y me quedo allí, en el cine de mi vida, recostado, hundido en mi asiento, disfrutando una y otra vez de esa interminable película que me hace más y más feliz cada vez. Y me duermo en tu recuerdo, en mi añoranza de tu piel.

Y vuelvo en mi, piso la tierra de nuevo, me pongo recto sobre esta maldita silla de oficina y escribo ésto:

Tú pintas de verde mi vida.

Y vuelvo al trabajo.