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martes, 17 de diciembre de 2013

Un año más

Otra muesca en la pared de los años vividos
otra lista interminable de momentos compartidos
otro siglo concentrado de experiencia y raices
otra historia inacabada de momentos felices

Uno más de dos vidas que ya son casi una
seis historias de amor que no iguala ninguna
mil canciones, cien obras, incontables minutos
sentimiento, pasión, compromiso, absolutos


Uno más, renacuaja




lunes, 17 de diciembre de 2012

5 años

5 años de felicidad y tristeza compartidas, de placer recibido y entregado, de dolor consolado y aliviado. 

5 años dándole sentido a mil palabras: familia, hogar, compartir, amar, confianza.

5 años de matices, de amigos, de historia, de heridas curadas, de hacernos más fuertes, de sufrirnos y cuidarnos, de futuro por venir.

Nada puede pagar tanto amor, nada compensa la dedicación. No hay materia ni forma que refleje el sentimiento, esta parte de mi que eres ahora, esta parte de ti que ya nunca dejará de ser mía. 

No hay sustancia ni obsequio que compense las lágrimas, las risas, la pasión, el desconsuelo, los millones de segundos con millones de emociones, sintiendo el todo que somos.

Las palabras no sirven, gracias, felicidades; son escasas, incompletas para definir todo lo que somos y queremos ser, lo que hemos vivido y creado, lo que nos queda por ver el uno junto al otro.

Sólo tú y yo lo sentimos desde la piel al estomago, sólo nosotros lo vivimos desde la cabeza al corazón. Ya nada puede borrarlo, ya es parte de la historia de nuestras vidas que ya no serán nunca nada sin ese inmenso trozo de universo que hemos creado a nuestro alrededor. Y seguirá creciendo.

Te quiero, renacuaja

jueves, 3 de noviembre de 2011

Día de Limpieza

Toca limpieza.

Es momento de quitar el polvo de los rincones del corazón; de sacar brillo a los buenos momentos; de barrer fuera los malos ratos y los reproches; de desempolvar los recuerdos y convertirlos en ilusión y sueños; de abrir las ventanas de esta casa de carne y hueso, de miedos y deseos, para respirar esa bocanada de aire fresco, tomar aliento y volver a decir:

Sigo aquí, donde siempre. Te quiero, más que nunca.

lunes, 11 de julio de 2011

No eres parte de mi

Podría decir que te siento parte de mi, que me completas, que sin ti me pierdo; pero no es así.

La verdad es que yo soy parte de ti. Soy un pedazo de algo que sólo tiene sentido desde que forma parte de tu todo. Que funciona como una pieza diminuta en el imperfecto, pequeño y precioso engranaje de tu vida, que ya es un todo de mi parte.

Soy un pedazo de arcilla que moldean tus pequeñas manos con la picardía de una niña y la certeza de una mujer experta, que adquiere forma, y valor, y orden, y sentido por el contacto contigo.

No me pierdo sin ti; es que no funciono, no existo sin ser parte de tu vida.

Te diría que no me faltes nunca, pero no es lo que quiero; lo que quiero es no dejar de ser parte de ti.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Recuerdos

Aún recuerdo esa tarde en el Café del Real, con mi mano sobre tu rodilla como quien se aferra por primera vez a lo que sabe que será lo más importante de su vida.

Y aquella vez, caminando bajo el cielo gris pálido de Naugarder Strasse, ateridos de frío, en busca de aquel pequeño apartamento, mientras pensaba en el camino recorrido y en el incontrolable deseo de seguir andándolo junto a ti.

Sigo sintiendo, como si fuera ayer, la fuerza del mar y las olas golpeando, acelerando mi corazón y mis sentidos en ese acantilado de Ubiarco que compartiste conmigo.

No olvido la lluvia chorreando por toda mi ropa mientras te contemplaba, también empapada, en la vorágine de una lluviosa noche de verano en Upper Berkeley Street, sintiendo casi por telepatía tu ilusión, esa hambre de nuevas experiencias que te movía a toda velocidad a través de la calle.

A veces te sueño otra vez en aquella silla de mimbre, junto a esa cabaña en la playa de Punta Umbría, disfrutando de la vida que sabía que quería compartir contigo.

Parece que fue ayer cuando caminábamos de la mano, exhaustos tras un día de calles estrechas y oscuros y preciosos canales por la calle Frezzaria camino del arco de la Biennale, y yo fantaseaba con volver algún día y sentarme junto a ti en esa pequeña cafetería de la esquina a recordar ese momento.

Si cierro los ojos, todavía puedo verte tumbada junto a mí en una playa de agua cristalina en la bahía de Porto Conte, pensando en que la vida debería ser siempre así.

Y de recuerdo en recuerdo, de momento en momento, ya hace 2 años que la vida me sonríe, que mi mundo ya no es sólo mío, que nada importa hasta que te lo cuento.

Una y otra vez, Gracias. Una y mil veces más, te quiero.

martes, 3 de febrero de 2009

Saltos

Saltos en el tiempo. De tu ayer a mí, de mi ahora a ti.

Adelanto y retrocedo mi mente sobre el universo que defines en mi vida. Vivo lo que fue y lo que vendrá contigo. Y mi corazón es el mismo. Sigue latiendo en mis entrañas que se estiran y se comprimen con los golpes que la vida me asesta en el camino.

A veces duele, como un infarto de pánico al fracaso, recordando viejas heridas que cicatrizaron.

Otras veces palpita a toda velocidad, corriendo hacia adelante, soñando con latir acompasado con el tuyo hasta donde alcanza la vista.

Se hincha o envejece; encoje o rejuvenece. Pero tú sigues ahí. Y lo que siento por ti sigue creciendo.

miércoles, 14 de enero de 2009

Hogar, familia

Llego a casa del trabajo. De camino paso por el mercado, con una sola idea en la mente. Corto, pelo, frio y emplato el menú de besos y abrazos que te reciba.

Suena el timbre. El camino a la puerta es un momento perfecto. Me acerco sabiendo que detrás estás tú, todavía algo aterida por el frio de la ciudad. Abro con la certeza de que me espera tu sonrisa pronunciando un saludo y un beso y un abrazo.

En ese momento recorren mi mente las bromas, las peleas por el mando, mi cabeza en tu regazo, tu espalda contra mi pecho bajo de una manta dormitando la programación vespertina.

Y entonces dos palabras vienen a mi mente: Hogar, familia.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los que vendrán

Mi corazón es una herida abierta. Una fisura constante que no deja de sangrar deseo, más y más amor que brota por los cortes que tu presencia ha creado, que me parte en dos como un puñal afilado.

Todo se desdibuja, se difumina a mi alrededor, se oscurece para resaltarte. La nitidez de tus formas y mis sentimientos contrasta con todo lo demás. Entonces no hay nada más. La niebla más densa nos protege del resto del mundo y sólo quedamos tú, yo y ese terrible e inmenso espacio de centímetros que nos separa.

Y lo demás, no importa. Siento unas irrefrenables ganas de aferrar, de morder, de apretar contra mí los signos del amor y la pasión que aparecen en tu cara. Que siempre están ahí, ocultos tras la indefensión de tu mirada triste y coqueta a la vez, tras la vulnerabilidad de las formas pequeñas y perfectas de tu cuerpo.

Así recorro en un interminable segundo ese abismo de inseguridad y miedo que me aleja de ti y me atrevo otra vez a besarte, a abrazarte, a quitarte de nuevo mi vida que de tan buena gana deje que me hurtaras del bolsillo anoche, mientras dormía junto a ti, como cada noche, como esta noche.

Hace ya un año. Y los que vendrán.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Mal sueño

Voy corriendo sin control, sin brújula y sin esperanza. Miro a mi alrededor y sólo veo una nube negra que me rodea y no me deja ver hacia dónde me dirige la deriva de mis pies que se mueven sin control y sin sentido.

Sin rumbo, sin esperanza, desahuciado, solo, condenado a caer por ese terrible precipicio que se dibuja ante mí, detrás de esa densa neblina que decolora mi alma y entristece mi corazón. Llega el precipicio y caigo por un abismo infinito que cada vez es más oscuro.

De repente despierto. Aparto de mi frente el frío sudor que arrastra esta pesadilla y vuelvo la vista hacia mi izquierda. Allí estás tú. Inmóvil pero palpitante, como un foco de luz, un faro que me guía en la niebla inconsciente de mi inseguridad. Como las luces de la ciudad que se dibujan al fondo de la carretera el domingo por la noche, de vuelta a casa; anunciando el calor del colchón junto a tu cuerpo.

Y vuelvo a dormir con la certeza de saber que mientras sigas ahí habrá calor, y rumbo, y sentido...

Y felicidad.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Temperatura constante


Hace calor. Es una temperatura constante, confortable.

A veces sube, crece repentinamente a mi alrededor hasta hacerme sudar deseo, pedir a gritos un fresco aliento besando mis labios.

Otras veces se mantiene en el agradable intervalo que hace que uno se sienta en casa, que te permite llamar hogar al lugar donde te encuentres.

Pero nunca baja, no se apaga, no necesita descanso. Es una fuente de calor tan constante, tan directa, tan amarilla y redonda que alumbra mi vida tanto como el Sol.

Ojalá nunca se me apague esa estrella.

jueves, 23 de octubre de 2008

Pasos de Gigante

Progreso con ansia y sin remedio, en una concienzuda e inexplicable deriva. A pasos de gigante avanzo por los caminos que llevaban tiempo frente a mi, insondables, aterradores a mis ojos y que mis pies comenzaron a recorrer sin siquiera pensarlo, guiados por una secreta fuerza que se fue materializando ante mí, hasta que fue tan clara que no pude ver otra cosa. Y me acompaña desde el primer jalón del camino. Está conmigo. Pequeña, de aspecto frágil, pero dura como una roca, inasequible al desaliento, tirando de mí para avanzar más y más rápido.

Y aquí nos encontramos, a punto de llegar a la primera parada en el camino. Parece que fue ayer y ya hace casi un año. El clima delata el recuerdo de la misma estación, el mismo café, las mismas legañas repletas de cansancio e ilusión que nos conducían entonces hasta este mismo punto en el que yo soñaba lo que ahora sucede. Me siento como un niño que corre su primera carrera, deseando cruzar la meta, mirar atrás y contemplar el camino recorrido con la satisfacción del objetivo cumplido.

Un beso, un abrazo, una mirada cómplice. Lo deseaba con todas mis fuerzas, casi era capaz de imaginarlo, tal y como sucede hoy. Ya entonces era para mi un gesto tan cotidiano, tan familiar, tan necesario, que su ausencia era una falta, un pedazo de mí arrancado antes siquiera de ser colocado. Pero llegó. Llegó para quedarse. Por una vez el deseo, la casualidad y el destino se pusieron de acuerdo

Y empezó por fin el resto de mi vida.

martes, 14 de octubre de 2008

301 días de felicidad

Hace ya 301 días que descubrí que el destino existe; que cuando sientes que algo es para ti, que las cosas nacieron para ser así, a veces, muy pocas, es verdad. Hace 301 días que encontré la pieza exacta que completa el hueco del puzzle que llevaba tiempo intentando terminar.

Y la pieza es tan perfecta, encaja tan exactamente en ese hueco, que ni los peores golpes ni los más despiadados intentos han conseguido moverla de su lugar. Sigue, fuerte, inexpugnable, tan intensa como en ese maravilloso invierno de cuestas y pendientes que me condujeron hasta aquí.

Ahí sigue, pequeña, preciosa, en el centro de ese puzzle que es mi vida y que ahora está llena.

Llena de felicidad

miércoles, 1 de octubre de 2008

Foco de Calor

Antes el frío me rodeaba. Las mañanas eran una bocanada gélida de vaho somnoliento saliendo de mi garganta. Las pequeñas moléculas de agua fria formaban una densa nube de soledad junto a mi boca, lo suficientemente pequeña como para pasar desapercibida a los demás, pero pesada y profunda ante mis ojos. El lento latir de mi respiración se convertía en pequeñas punzadas de melancolía en mi corazón que tiritaba helado de nostalgia.

Ahora las cosas han cambiado, ya no hay vaho. Mis mañanas se entibian sólo con girarme. Ese vapor de agua glacial se caliente y se sublima en segundos. A la vuelta, a pocos centímetros, hay un nuevo foco de calor, otro aliento, cómodo y cálido, respira y habla hacia mi. Me dice con ternura: Buenos días, ¿que tal has dormido?

El otoño se convierte en un verano de mañanas a su lado.


jueves, 4 de septiembre de 2008

Cuantas Veces

¿Cómo puede ser que un sentimiento se mantenga inamovible, que se aferre al corazón y a la mente cada segundo y que a la vez sea capaz de volar ligero y libre por la imaginación y renovarse con cada encuentro, con cada nuevo gesto?

¿Cómo puede uno amar profundamente y enamorarse como un colegial cada vez que conoce otra sonrisa, otro abrazo, otra mirada cómplice?

¿Cuantas veces puede uno volver a enamorarse de la misma persona?

Dirán que exagero o que deliro o que magnifico lo que siento, pero nunca fui tan cuerdo como al decir que estoy loco por ella.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

La Jungla De Asfalto

Prisa... ruido... coches... rojo...
claxon... moto... a la derecha...
autobus... ¡cuidado!... verde...
no cabes... llegas... hueco...
vamos... tarde... peatón... ¡cuidado!...
159... aminora... ambar... corre...
¡cuidado!... rotonda... adelanta....
frena... cruce... aparca...
llegamos...

Un beso.

Un abrazo.

Buen día.

Vale la pena

martes, 2 de septiembre de 2008

Un Parpadeo

La vida es corta. Un parpadeo, un despiste contemplando el aleteo de una mosca... y ha pasado un minuto, una hora, nueve meses.

Antes de que te des cuenta, todo tu mundo ha cambiado tan profundamente que nunca volverá a ser el mismo ni aunque lo intentes con todas tus fuerzas. Pero eso da igual, porque ya no lo intentarás. Tu mundo y tú habeis cambiado a la par, silenciosos e imperceptibles, pero rápidos e inexorables.

Y hoy te miras en el espejo del tiempo y la imagen que te devuelve tiene más kilos, menos pelo, más arrugas en la sonrisa, más cicatrices en la retina, más esperanzas en la sien, más preocupaciones escondidas entre las arrugas de la frente. Como un viejo árbol añade un añillo más a su gran tronco, tú añades un nuevo capítulo a la película de tu vida.

Ahora piensas en el siguiente parpadeo, en el camino recorrido. Piensas si elegiste bien el sitio donde plantarte, si tus últimos capítulos están llenos de sentido, o si por el contrario aferraste tus raices en terreno pedregoso, si ese capítulo es uno de esos tramos inconexos que aburren al espectador y no llevan a nada en la trama de tu vida. Surge el miedo.

Sólo una cosa te tranquiliza. La seguridad de saber que no hay arrepentimiento posible. La certeza de que lo que viste mientras tus párpados se cerraban, como una imagen fija quemada en tu retina por una sobreexposición a una luz roja e intensa, fue la imagen más bella y llena de sentido que viste y verás nunca.

viernes, 29 de agosto de 2008

Un Solo Sabor

"Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua."

Rayuela, 7 - Julio Cortazar

jueves, 28 de agosto de 2008

¿Por Qué No?


Gustav Klim - El Beso


Quién iba a prever que el amor ese informal
se dedicara a ellos tan formales
mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa la de ella
era como un augurio o una fábula
su mirada la de él tomaba nota
de cómo eran sus ojos los de ella
pero sus palabras las de él
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa la de ella
ya el frío estaba en sus labios los de él
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo

decir algo que realmente no sobre
él probó sólo faltaba que me quede a dormir
y ella probó porqué no te quedás
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno porqué no te quedás
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos los de ella
después ella besó sus labios los de él
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.


Mario Benedetti

Manido

Dicen que hay palabras de las que no se debe abusar, que pierden su sentido si se usan demasiado. Que cierta frase, cierto gesto está manido, muy trillado. Que quien lo dice o lo hace demasiado no es original, no es sincero, que se deja arrastrar por los tópicos. Entonces un Lo siento un Gracias o un Te quiero no significan nada.

Pues bien, yo creo que las palabras sólo pierden su sentido si no reflejan un sentimiento verdadero, si no se dicen de corazón, viviéndolas. Pero que cuando dices esas palabras y cada día descubres en ellas un sentimiento, una fuerza, una admiración, un arrepentimiento, un proposito de enmienda renovados, entonces la palabra que realmente pierde el sentido es manido.